Hasta mediados del siglo XX el desarrollo urbano de Toledo se vio constreñido por los límites físicos de las murallas que protegían el Cerro en que se fundó la Ciudad. Las diferentes culturas que habitaron la Ciudad a lo largo de su historia conformaron un tejido urbano complejo y compacto que aprovechaba las estructuras anteriores y las adecuaba a sus necesidades y modo de vida, dando lugar a una morfología heterogénea pero continua. Tras la finalización de la Guerra Civil, la Ciudad da el salto fuera de las murallas e inicia un crecimiento urbano que da lugar a la creación de nuevos barrios fuera del cerro consagrando, a través de los sucesivos planes de ordenación urbana aprobados, el crecimiento direccional apoyado sobre las carreteras de Ávila y Aranjuez, la expansión hacia la Vega y la consolidación y crecimiento de núcleos diseminados dispersos.
El desarrollo urbano de Toledo en las últimas décadas ha dado lugar a un modelo disperso, con una estructura polinuclear, caracterizada por la gran compartimentación entre los barrios y la desarticulación entre las diferentes unidades urbanas que componen la ciudad, lo que da lugar a la discontinuidad característica de la trama urbana y a importantes déficits de conexión entre dichas unidades. Toledo no cuenta con un sistema estructurante, suficientemente articulado y jerarquizado, en términos tanto de ejes de comunicación como de centralidades urbanas. Toledo cuenta con una gran variedad de tejidos urbanos, fruto de la diversidad morfológica que existe entre las diferentes unidades urbanas. Las distintas unidades urbanas presentan unas grandes diferencias en las densidades edificatorias debido a su tipología y a la ocupación extensiva por parte de las dotaciones públicas. El diferente proceso de desarrollo urbano ha dado lugar a una cierta especialización social de las diferentes unidades urbanas.
Como consecuencia del modelo urbanístico heredado se ha producido una importante extensión de las infraestructuras viarias y problemas de conexión entre los diferentes núcleos urbanos, lo que genera un mayor consumo del recurso suelo y un claro incremento de la movilidad; la aparición de grandes bolsas de suelo vacante, en los intersticios de los diferentes núcleos urbanos que, habitualmente quedan sin uso y se degradan; una mayor extensión de las infraestructuras básicas; la excesiva fragmentación y diversidad de los tejidos urbanos da lugar a un mayor riesgo de desestructuración de la Ciudad y a una potenciación de la dispersión de los usos urbanos; una escasa polifuncionalidad de algunas unidades urbanas; la especialización social de determinados segmentos de la población en relación al espacio urbano.
El Plan de Ordenación Municipal aprobado en 2007 va a permitir al municipio crecer de una forma relativamente ordenada, resolver los problemas de fragmentación territorial de su tejido urbano y falta de compacidad en su estructura urbana y responder a las necesidades de movilidad y vivienda a medio y largo plazo. Sin embargo, no ha sido planteado desde el marco de la Agenda 21 Local, aunque resultan muy loables la adopción de criterios de sostenibilidad en su confección, su propósito integrador y proteccionista tanto de los principales valores naturales del suelo rústico como de los valores patrimoniales del casco urbano. Esta disparidad temporal entre Plan de Acción Local de la Agenda 21 y Plan de Ordenación Municipal da lugar a ciertas insuficiencias, desde la perspectiva de la sostenibilidad en la normativa del Plan, a la vez que a la necesidad de reflexionar sobre la oportunidad de determinadas propuestas de actuación.
Las principales propuestas del Plan de Ordenación Municipal de 2007 para lograr una Ciudad compacta, cohesionada y sostenible son:
- Localización de parte de los nuevos crecimientos en la zona central de la Vega.
- Completar o densificar algunas áreas con vacíos espaciales o funcionales que fragmentan la Ciudad.
- Establecimiento de una jerarquía funcional para el sistema viario.
- Incorporación de actuaciones puntuales sobre los tejidos urbanos consolidados y creación de un nuevo sistema de conexiones.
- Creación del Parque Fluvial del Tajo.
- Creación de un sistema de parques periurbanos.
- Creación de cuatro grandes áreas de centralidad.
- Creación de nuevos suelos residenciales, localizando los nuevos tejidos residenciales en suelos intermedios, llenando los espacios intersticiales entre los núcleos existentes.
- Creación de suelo para actividades económicas, concentrando la ampliación de las actuales áreas industriales en la prolongación hacia el este del Polígono y planteando la posible rehabilitación del Polígono.
El Plan de Ordenación Municipal aprobado en 2007 clasifica el suelo del término municipal en tres clases: Suelo Urbano; Suelo Urbanizable y Suelo Rústico.
El Plan de Ordenación Municipal establece las Normas de Urbanización, de aplicación general a los Proyectos de Urbanización, en relación a los aspectos técnicos que deben cumplir las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento, distribución de energía y alumbrado público, documentos novedosos y positivos en términos de sostenibilidad, a la vez que resultan insuficientes en relación a la regulación de la pavimentación, movimientos de tierras, red peatonal, espacios libres, espacios verdes y recogida de basuras.
La previsión total de consumo de suelo por las actividades urbanas -residencial, equipamientos, etc.- e industriales establecida en el Plan de Ordenación Municipal de Toledo asciende a 5.633 Has, de las que 3.316 Has (59%) se corresponden con suelo clasificado como Urbano y el resto 2.317 Has (41%), a Suelo Urbanizable. Ello supone una previsión de ocupación del 25% del suelo del término municipal, porcentaje que supera ligeramente al previsto en el plan anterior de 1986 (20%).
Análisis del parque de viviendas de Toledo
En la actualidad Toledo cuenta con un parque residencial de 30.082 viviendas (Censo de 2001), de las que 6.747 fueron construidas en la última década. Es decir, el parque residencial construido en los últimos 10 años supone el 22% del parque residencial actual, lo que representa una tasa media de crecimiento anual intercensal de 3,57%.
En la década comprendida entre 1991 y 2001 el aumento del parque de viviendas ha sido más que proporcional si se compara con el incremento del número de habitantes. Por ende, el número de viviendas por cada 1.000 habitantes en Toledo ha aumentado, pasando de 371 en el año 1991 a 440 en el año 2001.
La reducción de la presión humana sobre el parque residencial es extensiva al conjunto del parque inmobiliario de uso efectivo, es decir, el parque de vivienda principal. Así pues el número de habitantes por vivienda era de 3,47 en 1991, reduciéndose a 3,02 en el año 2001. Sin embargo, y a pesar de esta reducción, la tasa de ocupación de la vivienda en 2001 sigue siendo superior a la existente en el ámbito provincial o autonómico (2,91 y 2,88, respectivamente).
La dinámica de ocupación del parque residencial pone de manifiesto un descenso de dos puntos, pasando de 77,7% a 75,2% en el porcentaje que representan las viviendas en régimen de ocupación principal, así como una reducción del 1% del peso que tienen las viviendas vacías dentro del parque residencial total pasando del 16,6% al 15,5%. Por el contrario, el porcentaje que representan las viviendas de ocupación secundaria se ha incrementado en más de 3 puntos, pasando de 5,1% a 8,7%, lo que implica que se ha más que duplicado en términos absolutos, si bien y a pesar de este incremento todavía se sitúa a mucha distancia de la media existente a nivel provincial para la segunda residencia (24%).
Evolución de ocupación de la vivienda en Toledo capital y provincia (1991 y 2001)
El parque de viviendas de Toledo puede caracterizarse como muy joven (el 45% tiene menos de 25 años), siendo el ratio de viviendas envejecidas inferior al provincial. A pesar de ello, el porcentaje de viviendas que se encuentran en buen estado es inferior al de Toledo provincia (87% y 90%, respectivamente), detectándose peor estado de conservación en el Casco Histórico.
Se debe destacar el satisfactorio nivel dotacional y de instalaciones con que cuenta la mayoría de las viviendas en Toledo.
Toledo parece presentar una significativa problemática ambiental y social en relación con la vivienda, sobre todo si se compara con la opinión de los residentes en los hogares del conjunto de municipios de Toledo provincia o de Castilla-La Mancha. El problema señalado por un mayor porcentaje de la población toledana es la insuficiente limpieza viaria (39,16%), siendo también destacables otros dos problemas: la escasez de zonas verdes (36,86%) y la existencia de ruidos exteriores (30,57%).
En Toledo existe una significativa proporción de hogares con viviendas en propiedad pendiente de pagar (43%). Por otro lado, existe un mayor nivel de vivienda en alquiler que en otros ámbitos.
El precio de la vivienda libre se muestra elevado y con tendencia creciente, situándose por encima del precio medio de las capitales españolas.
Parques y jardines
En el municipio de Toledo el personal que trabaja es escaso (20.500 m2/peón), con poca formación específica y alta masculinización de la plantilla.
La superficie y la distribución de las zonas verdes del municipio son aceptables, aunque mejorable. Las zonas verdes de Toledo son reducidas en el casco histórico y de superficie notable en la periferia. La superficie total es de 822.000 m2, con un ratio de 10,6 m2 de superficie por habitante, que supera el mínimo legal obligatorio (5 m2). Aunque la distribución es buena, existe falta de conexión entre las distintas zonas verdes, pero se podrían usar las vías pecuarias y el río Tajo como conectores.
El vandalismo es una de las problemáticas principales en las zonas verdes ocasionando importantes y frecuentes desperfectos. Las mejoras que se pueden introducir son: reducir de la superficie de césped, usar agua procedente del río para el riego y usar programación, introducir en la gestión el compostaje de los residuos y realizar estudios particulares para mantener o mejorar los árboles singulares.